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Una entrevista con Ana Blandiana

    ANA BLANDIANA: “EMILY DICKINSON HA SIDO MI PROFESORA DE ECONOMÍA”   Martín López-Vega   Ana Blandiana (Timisoara, 1942) es uno de los mayores referentes de la poesía europea actual, y sin duda un referente moral en su país, Rumanía, lo que ha llevado a que se la compare con la rusa Ana Ajmátova o el checo Vaclav Havel. Autora de una novela, nueve ensayos, relatos fantásticos y un buen número de libros de poemas, es también una autora bastante publicada en nuestro país. Periférica ha publicado hasta la fecha sus libros de relatos  Proyectos de pasado y  Las cuatro estaciones ; y Pre-Textos, los libros de poemas  Mi patria A4 ,  El sol del más allá y El reflujo de los sentidos , y, recién salido de la imprenta,  Octubre, noviembre, diciembre . Hija de un sacerdote ortodoxo perseguido y encarcelado por el régimen comunista, quedó por ello marcada como “hija de un enemigo del pueblo”. Tras la publicación de su primer poema en una revista en 1...

Dos poemas de Daniel Jonas

 EL MEMBRILLO El membrillo por sí solo ya merecería un poema. No su flácida mermelada,  esa mutilación empalagosa, esa abyecta humillación de un fruto compacto, deslucido, brutal, sino el membrillo protuberante, poderoso, sin sentimientos puesto a secar en un tendedero, combándose bajo tan pesado sol.  UN JARRÓN VACÍO Un jarrón vacío espera una planta, algo que lo sustente, justifique ante el ojo impaciente. Un jarrón vacío vela su vacío la planta que fue o que será.  Humillándose de lluvia. 

Un poema de Subhash Jaireth

  La mesa vacía (Subhash Jaireth)     He vaciado mi mesa y pronto me iré en busca de un otoño  más dorado y menos húmedo.   Ya no se escribirá ningún poema sobre esa mesa, no volveré a redactar ninguna carta a ningún amigo, el papel permanecerá en silencio sin apelar ni preguntar, sin tentar a nadie.   Esa mesa vacía ya no será la mesa.   Amigo Rainer Maria: últimamente  camino en lugar de escribir y hablo en prosa de la que voy en busca de pan y té y azúcar y leche y miel y espero a que mi hijo   venga a sentarse en silencio (taciturno, tristón y algo molesto) para decirle por fin:  aquí estás, aquí estoy, todo es muy difícil pero todo está bien.   Lo siento, amigo; siento que hayas entrado en mis poemas cuando la vida lentamente los abandona, cuando todas las palabras de mi diccionario se han convertido en sinónimos de derrumbe y penuria.

Un poema de Jerzy Szymik

  Sara Sampaio (Jerzy Szymik) El cuerpo de veinticuatro años de Sara Sampaio bendice Lisboa en agosto. El cuerpo de Sara de ocho pisos de altura reina sobre la ciudad blanca desde el exterior del centro comercial sede de la compañía telefónica y las grúas de los muelles de Olivais, expuesto a los ojos de todos como los cuerpos de los ladrones en las picotas medievales, los elencos de herejes durante el reinado español o los gladiadores medio desnudos de las arenas romanas de Olissippo. Y, como ellos, despierta deseo, terror, lujuria, abucheos e indiferencia, por turnos. Sara Sampaio es el rostro, las tetas y los muslos de Victoria’s Secret. En esta tarde plateada bajo el cartel con el cuerpo de Sara, que ofrece un rincón a la sombra, leo el Libro de Isaías en mi breviario: “No hay parecer en él, ni hermosura. Le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos” cuando una grúa se eleva para pegar otro cartel sobre el cuerpo de Sara Sampaio. Pero ya contábam...

Un poema de José Juva

  ¿Qué isla llevarías a una persona desierta?

Un poema de Álvaro de Campos

CANSANCIO (Álvaro de Campos) Lo que hay en mí es sobre todo cansancio. No de esto ni de aquello, ni siquiera de todo o de nada: cansancio a secas, tal como suena, cansancio. La sutileza de las sensaciones inútiles, las pasiones violentas por cosas vulgares, los amores intensos por lo imaginado en alguien, todo eso, eso y cuanto en todo ello eternamente falta, todo eso produce un cansancio, este cansancio, cansancio. No dudo que habrá quien ame el infinito, habrá sin duda quien desee lo imposible, habrá seguramente quien no quiera nada. Tres tipos de idealistas, y yo, ninguno de ellos: pues yo amo infinitamente lo finito, pues yo deseo imposiblemente lo posible, porque lo quiero todo, y un poco más, si puede ser, y si no puede ser, también… ¿Y el resultado? Para ellos la vida vivida o soñada, para ellos el sueño soñado o vivido, para ellos la media entre el todo y la nada, es decir, esto… Y para mí, solamente un enorme, un profundo, y, ay, con qué felicidad infecundo, cansancio, un supr...

Tres poemas de Archie Swanson

  NO nunca me han llamado un no-algo nunca un no-africano un no-indio o un sin-color pero esta noche en bandar lampung en medio de esta desgarbada muchedumbre todos pegados tocando las bocinas de sus motocicletas ciudad portuaria embotellada del sur de sumatra podría bien ser el único no-indonesio de la ciudad es noche de karaoke en el hotel Amalia y del mismo modo que esa gente feliz sube al escenario uno detrás de otro para cantar sus hinchadas baladas bahasa me siento levantado y recogido por su amable bienvenida y lo cierto es que no me siento para nada un no-nada perdóname perdóname hijo de majapahit pues desde aquí se llevaron a muchos de los vuestros con vuestros corazones amorosos con música y artesanía en la yema de vuestros dedos con canciones en vuestros labios y pies danzarines y os encadenamos y os llamamos no no no no os llamamos no   SULEIMÁN hola señor el viejecito diminuto ha aparecido de ninguna parte y se ha sentado en el suelo junto a mí un poco más allá ba...

Poemas de Bora Cosic

  DOS POEMAS SOBRE LA TRADUCCIÓN 1 Ese taxi americano al que se subió el poeta Charles Simic junto a su hija invisible no es el mismo de la traducción de Enzensberger. La diferencia está en el tipo de tráfico en la longitud de las calles y en la gramática. Porque todo vehículo que atraviesa el Océano de la lengua lleva a bordo un pasajero nuevo con ideas nunca antes vistas. Así recibo de mi país las noticias sobre mi desaparición como tras el hundimiento de un barco. Por eso me aferro a la traducción libre gracias a la cual todavía camino vivo por Berlín.   2 En la estación Zoo llevando una bolsa ligera como un periódico busco mi compartimiento en el tren a Dresde como una bolita que busca su agujero en el flipper. Hace medio siglo los ojos de los niños en los Balcanes se regocijaban con el incendio de una ciudad. Después ocurrió el cambio como cuando una barca entrando del canal en el nivel más bajo del río descubre una nueva salida con la ayuda de un cabrestante y otros sabi...

Cuatro poemas de Durs Grünbein

  TETERA CON CAQUIS   Cuando por la tarde las fases del silencio se alargan más que las sombras invernales adviene la idea de la naturaleza muerta. Todo en la estancia se hace imagen; el espectador poco a poco se desvanece tras la puerta abierta. La luz gatea entre muebles y pavimentos, toca la tetera, sobre el plato hay unos caquis, como un fijador vuelve los contornos indelebles. Escribe un libro de las cosas superfluas. Los antiguos maestros japoneses pintaban en el tiempo del  nada ocurre  el ahora inanimado, tazas y biombos. Y bastaba.     ASTRONAUTA EN OCTUBRE   Estaba fuera, lejos, semanas sin gravedad, todavía extranjero entre módulos y cables. Un hámster dando vueltas en una estación espacial multimillonaria, una sola palabra le mantuvo en movimiento: misión, misión.   Ahora regresa al mundo tal y como es. Vivido, y en nada mejor que cuando lo abandonó. Un enorme vertedero para toda forma de saber, un semillero de crisis con cinco contine...

Singular tiempo plural

  (Daniel Maia-Pinto Rodrigues) En octubre pasado salí por la noche con la cuñada de un amigo lo que me pareció sexualmente correcto.   Se trataba el espécimen de alguien bien hilvanado lo que también me pareció sexualmente correcto.   La llevé a cenar a un bonito restaurante intercambiamos unas ideas intercambiamos unas miradas simpatizamos con los puntos en común y todo marchaba bien. Yo hablaba de las castas y las tradiciones del vino que bebíamos cuando, sintiéndole el bouquet al dar un trago de gran seigneur el estafermo del líquido me entró en los pulmones, circunstancia infeliz que provocó de inmediato imponente y salpicante atragantamiento justo allí frente a su carita lo que francamente me pareció sexualmente incorrecto.   Más tarde, cuando ya tenía con cierto coste recuperado el élan fui a dar con ella una vuelta por la línea de costa.   Durante el paseo, me dijo que le estaba gustando mucho escuchar a Roxette lo que me pareció sexualmente correcto. De...

Cuatro poemas de Gemma Gorga

  INCONTABLE   Un amor más un amor no suman dos amores (porque el amor es singular).   Un desamor más un desamor no suman dos desamores (porque el desamor es acumulativo). La resta es una operación aún más compleja.     FLOR DE BUGANVILLA DESPUÉS DEL AGUACERO   Gelatina de pétalo fresco y temblor redundante de magenta   dudando y haciéndome dudar si quizá dedos o mejor labios.     LAS VISIONES DE HILDEGARDA DE BINGEN   Hasta los cuarenta insistieron en ponerme gafas de lejos. A partir de los cuarenta insistieron en ponerme gafas de cerca. La mitad de mi vida no la vi bien. La otra mitad, tampoco. A paisajes entelarañados les sucedieron letras somnolientas: llovía entre la realidad y yo, como si siempre fuera invierno y siempre fuese norte allá.   Ahora cierro los ojos, adormilada, y me pregunto si sabré pasar de la mirada a la visión.     CÓMO SABER SI UN POEMA FUNCIONA   Imagínate una casa japonesa:   a través d...

Poemas de Patrizia Cavalli

  Los marroquíes con las alfombras parecen santos y sin embargo son mercaderes. * Ahora que el tiempo parece todo mío y nadie me llama para la comida ni la cena, ahora que puedo quedarme mirando cómo se deshace una nube o cómo se destiñe, cómo camina un gato por el tejado en el lujo inmenso de una exploración, ahora que cada día me espera la ilimitada largura de una noche sin llamada y no hay ya razón para desnudarme con prisa y descansar en la cegadora dulzura de un cuerpo que me espera, ahora que la mañana no tiene comienzo y silenciosa me permite dedicarme a mis cosas, a todas las cadencias de la voz, ahora querría de pronto la prisión. * Después de años de tormentos y arrepentimientos lo que descubro y lo que me queda es una banalidad fresca e indigesta. * Si ahora tú llamaras a mi puerta y te quitaras las gafas y yo me quitara las mías que son iguales y después entrases en mi boca sin temor a besos diferentes y me dijeras “Amor mío, ¿qué ha pasado? sería una obra de teatro de ...

Tres poemas de Ion Mircea

PRÓLOGO De un tiempo a esta parte, amor mío, mi capacidad auditiva no es la misma y sucede que no escucho todas tus palabras. pero tú eres tan hermosa como el silencio que me rodea. de un tiempo a esta parte, tampoco los ojos me sirven de gran cosa. pero tú, amor mío, sigues siendo hermosa incluso en la oscuridad. un bello día perderé también el resto del cuerpo. pero entonces, amor mío, serás tú mi nuevo cuerpo y regresaré a ti al atardecer como una abeja ciega y sorda vuelve a su colmena. EL DERECHO A SER OLVIDADO Tras ejercer el derecho a ser olvidado después de que borrasen cualquier referencia a mi nombre en el espacio virtual compruebo con sorpresa que no he dejado de existir, amor mío, incluso olvidado sigo siendo el mismo, sería de una enorme ingratitud no admitir que morir ahora me resultaría mucho más fácil con los pies besados por las olas mientras, por un instante, me olvido pura y simplemente de que estoy echado y doy los primeros pasos gotas...