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Un retrato del sitio de Leningrado

Un retrato del sitio de Leningrado mediante pintura de género, naturaleza muerta y paisaje 
(Un poema de Elena Shvarts)
1, Relato de un testigo (Género) Pasado el mercado Andreevsky un hombre camina del lado de dentro del Sitio. De repente, le asalta una visión increible: ¡Un olor a sopa, una aparición en forma de sopa! Dos fornidas mujeronas vierten la sopa en platos. La gente se la toma encogida sobre sí misma, escudriñando en sus pupilas reflejadas en el líquido. De pronto la policía les quita de un golpe los platos de las manos, dispara al aire: ¡Están ustedes comiendo carne humana! ¡Carne humana! Los rollizos brazos de las mujeronas se recogen y se dirigen a la cuadrilla que dispara, caminan y aúllan silenciosamente y las garras de sus ojos lobeznos arañan el aire. El transeúnte llega tarde para la sopa. Un pájaro picotea sus pies desde el suelo—está peor aún. Y él marcha, caminando sobre los muertos o rodeándolos, como charcos.
2, Naturaleza muerta La basura del crepúsculo lame la …
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Arcadia

Arcadia

(Algunos poemas de Rose McLarney)


Arcadia Quise dejar atras cuanto pudiera hacerme arder para evadirme de la urgencia del cambio, para acallarme a mí misma
en el campo. Vivo apartada en la quietud y paso las tardes en búsquedas silenciosas, estudiando historia. Lo que he aprendido
es que la casa que elegí por su descuidada madera crujiente se construyó después de que una mujer prendiera fuego a su primera casa,
desesperada por tener algo nuevo. Es a la casa de su deseo, a sus azaleas en llamas alrededor, creciendo cada vez más cerca,
adonde he venido a simplificar mis deseos. Vadeo el arroyo, recojo del agua fragmentos de porcelana con los bordes chamuscados.
Conservadores Nosotros otorgamos a los artefactos galería, cristal, candados, los manejamos con guantes de algodón blancos para preservarlos del cambio. Aunque ya estén corroídos, decoloridos, algo rotos, pensamos que nuestro tiempo aún puede detenerse.
Es lo que mejor hacemos, formular un gran deseo, apaciguar reliquias: lo…

Dos billones de años luz de soledad

Dos billones de años luz de soledad



(Algunos poemas de Shuntaro Tanikawa)

DOS BILLONES DE AÑOS LUZ DE SOLEDAD Los seres humanos de este pequeño orbe
duermen, despiertan y trabajan, y a veces
desean la existencia de amigos marcianos. Carezco de nociones
acerca de lo que los marcianos hacen en su pequeño orbe
(si nerirean o kirururean o harararean).
Pero a veces desearían la existencia de amigos terrícolas.
Ninguna duda al respecto. La gravitación universal es la energía de las soledades
tirando unas de las otras. Como el universo está distorsionado
nos buscamos los unos a los otros. Como el universo sigue expandiéndose,
nos sentimos todos incómodos. El frío de dos billones de años luz de soledad
me hizo estornudar, de repente.
UN CHAGALL Y UNA HOJA DE ROBLE He gastado todos mis ahorros en una litografía de Chagall y la he puesto junto a una hoja de roble que encontré en el camino. Algo a lo que podemos ponerle precio
junto a algo a lo que no podemos ponérselo. Algo que es producto de una mano y un…

El sentido del crecimiento

El sentido del crecimiento

(Algunos poemas de Gemma Gorga)

EL SENTIDO DEL CRECIMIENTO Flores
y sombreros
y uñas
y puertas crecen hacia afuera. Si alguna vez crecen hacia adentro
es perforando
el túnel terroso
del dolor. Un dolor que conocen
cuevas
y raíces
y orejas
y mujeres, que han aprendido a crecer
hacia adentro.
CLAUSURA Estoy encerrada en la cuna, no sé
cuántos años tengo. Estoy encerrada en este
despacho, no sé qué hora es. Encerrada
en un somnífero, ya sin preguntas.
Encerrada en un nombre propio -¿quién me invoca,
quién me convoca?-. Encerrada en un planeta
invisible a la lente del telescopio.
Encerrada en un árbol genealógico,
las raíces podridas por un exceso de agua
en los ojos. Encerrada en las cuarenta y cinco
velas del pastel. Encerrada en un saco,
el oxígeno siempre insuficiente,
escaso como las respuestas con sentido.
Encerrada en una caja de zapatos
-de cuando en cuando, una mano piadosa
deja caer cuatro hojas de morera
para hacerme feliz-. Encerrada en mi propio
encierro, en las piedras con las …

Oporto sentido

Oporto sentido
(Algunos poemas de Filipa Leal)
OPORTO SENTIDO Es difícil haber estado contenta a los diecisiete
o a los veintisiete.
Es difícil haber bebido cañas, haber comido altramuces
y, con cincuenta o cien escudos, haber escogido
la música en el jukebox de la Ribeira:
aquella canción de Rui Veloso en repeat,
los amigos cansados de mi lado obsesivo,
de esta Cara A mía,
la señora de delantal sucio que decía
sale otro chorizo, o quizás ni lo dijese,
puede que la memoria guarde gente de más.
De cualquier modo, es difícil que ahora ninguno de nosotros
esté escuchando música y asando chorizos.
Yo les avisé.
Pero ellos insistieron en cambiar de canción.
EUROPA Apuntas al rostro sarcástico del sol de invierno
y disparas. Hace tantos meses que no llueve; ¿te has fijado?
El mismo cielo desiste de ti. E incluso así, tú disparas, sólo sabes disparar.
Te equivocas, Europa. Has envejecido mal y has perdido la humildad.
No es contra el sarcasmo contra lo que disparas, no es contra el invierno,
ni siquiera contra lo…

El ojo

El ojo

(Un poema de Nikola Madzirov)
A Vasko Popa
Abre sólo un ojo:
el horizonte estáen el ojo cerrado. Abre la caracola:
nada de soledad escapará. Los guijarros del lecho del río apuran el tiempo,
el pez muerto nada hacia el sol. Abre sólo un ojo.
El mundo es un árbol joven en una zona de obras,
las ventanas son ríos de nuestra incertidumbre. Abre el cielo. En mis manos guardo una casa:
un oratorio en un jardín de hospital. 

Antes montaba grandes escándalos

Antes montaba grandes escándalos
(Algunos poemas de Golgona Anghel)
ANTES MONTABA GRANDES ESCÁNDALOS, marchaba, abría con una revolución la primera página del Expresso. Estaba, seguramente, habituada a grandes poemas: Os Lusíadas, la Divina Comedia.
Pero el destino decidió por nosotros. Tiró a Barthes bajo las ruedas de una furgoneta de lavandería; contaminó a Foucault con el VIH; encerró a Althusser en un manicomio. Está claro que Dios no es estructuralista.
Podría escribirte un haiku para simplificar la cosa. Recuerdo a San Agustín, por ejemplo, el verano de 384, a una mujer en un cuarto con un libro leyendo sin conseguir articular palabra alguna.

NUEVE AÑOS DESPUÉS DE HABER MUERTO EN BARCELONA en la lista de espera para un trasplante de hígado el poeta sigue siendo redescubierto como la pródiga llegada de otros tiempos.
Aun buscando su nombre en listas e invitaciones llenos de solidaridad de salón vamos perfeccionando sin querer sentencias y cortes de pelo.
Algo envejecidos