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Un poema de Subhash Jaireth

  La mesa vacía (Subhash Jaireth)     He vaciado mi mesa y pronto me iré en busca de un otoño  más dorado y menos húmedo.   Ya no se escribirá ningún poema sobre esa mesa, no volveré a redactar ninguna carta a ningún amigo, el papel permanecerá en silencio sin apelar ni preguntar, sin tentar a nadie.   Esa mesa vacía ya no será la mesa.   Amigo Rainer Maria: últimamente  camino en lugar de escribir y hablo en prosa de la que voy en busca de pan y té y azúcar y leche y miel y espero a que mi hijo   venga a sentarse en silencio (taciturno, tristón y algo molesto) para decirle por fin:  aquí estás, aquí estoy, todo es muy difícil pero todo está bien.   Lo siento, amigo; siento que hayas entrado en mis poemas cuando la vida lentamente los abandona, cuando todas las palabras de mi diccionario se han convertido en sinónimos de derrumbe y penuria.
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Un poema de Jerzy Szymik

  Sara Sampaio (Jerzy Szymik) El cuerpo de veinticuatro años de Sara Sampaio bendice Lisboa en agosto. El cuerpo de Sara de ocho pisos de altura reina sobre la ciudad blanca desde el exterior del centro comercial sede de la compañía telefónica y las grúas de los muelles de Olivais, expuesto a los ojos de todos como los cuerpos de los ladrones en las picotas medievales, los elencos de herejes durante el reinado español o los gladiadores medio desnudos de las arenas romanas de Olissippo. Y, como ellos, despierta deseo, terror, lujuria, abucheos e indiferencia, por turnos. Sara Sampaio es el rostro, las tetas y los muslos de Victoria’s Secret. En esta tarde plateada bajo el cartel con el cuerpo de Sara, que ofrece un rincón a la sombra, leo el Libro de Isaías en mi breviario: “No hay parecer en él, ni hermosura. Le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos” cuando una grúa se eleva para pegar otro cartel sobre el cuerpo de Sara Sampaio. Pero ya contábamos c

Un poema de José Juva

  ¿Qué isla llevarías a una persona desierta?

Un poema de Álvaro de Campos

CANSANCIO (Álvaro de Campos) Lo que hay en mí es sobre todo cansancio. No de esto ni de aquello, ni siquiera de todo o de nada: cansancio a secas, tal como suena, cansancio. La sutileza de las sensaciones inútiles, las pasiones violentas por cosas vulgares, los amores intensos por lo imaginado en alguien, todo eso, eso y cuanto en todo ello eternamente falta, todo eso produce un cansancio, este cansancio, cansancio. No dudo que habrá quien ame el infinito, habrá sin duda quien desee lo imposible, habrá seguramente quien no quiera nada. Tres tipos de idealistas, y yo, ninguno de ellos: pues yo amo infinitamente lo finito, pues yo deseo imposiblemente lo posible, porque lo quiero todo, y un poco más, si puede ser, y si no puede ser, también… ¿Y el resultado? Para ellos la vida vivida o soñada, para ellos el sueño soñado o vivido, para ellos la media entre el todo y la nada, es decir, esto… Y para mí, solamente un enorme, un profundo, y, ay, con qué felicidad infecundo, cansancio, un supr

Tres poemas de Archie Swanson

  NO nunca me han llamado un no-algo nunca un no-africano un no-indio o un sin-color pero esta noche en bandar lampung en medio de esta desgarbada muchedumbre todos pegados tocando las bocinas de sus motocicletas ciudad portuaria embotellada del sur de sumatra podría bien ser el único no-indonesio de la ciudad es noche de karaoke en el hotel Amalia y del mismo modo que esa gente feliz sube al escenario uno detrás de otro para cantar sus hinchadas baladas bahasa me siento levantado y recogido por su amable bienvenida y lo cierto es que no me siento para nada un no-nada perdóname perdóname hijo de majapahit pues desde aquí se llevaron a muchos de los vuestros con vuestros corazones amorosos con música y artesanía en la yema de vuestros dedos con canciones en vuestros labios y pies danzarines y os encadenamos y os llamamos no no no no os llamamos no   SULEIMÁN hola señor el viejecito diminuto ha aparecido de ninguna parte y se ha sentado en el suelo junto a mí un poco más allá bajo las pa

Poemas de Bora Cosic

  DOS POEMAS SOBRE LA TRADUCCIÓN 1 Ese taxi americano al que se subió el poeta Charles Simic junto a su hija invisible no es el mismo de la traducción de Enzensberger. La diferencia está en el tipo de tráfico en la longitud de las calles y en la gramática. Porque todo vehículo que atraviesa el Océano de la lengua lleva a bordo un pasajero nuevo con ideas nunca antes vistas. Así recibo de mi país las noticias sobre mi desaparición como tras el hundimiento de un barco. Por eso me aferro a la traducción libre gracias a la cual todavía camino vivo por Berlín.   2 En la estación Zoo llevando una bolsa ligera como un periódico busco mi compartimiento en el tren a Dresde como una bolita que busca su agujero en el flipper. Hace medio siglo los ojos de los niños en los Balcanes se regocijaban con el incendio de una ciudad. Después ocurrió el cambio como cuando una barca entrando del canal en el nivel más bajo del río descubre una nueva salida con la ayuda de un cabrestante y otros sabihondos di