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Tres poemas de Archie Swanson

 NO

nunca me han llamado un no-algo
nunca un no-africano
un no-indio
o un sin-color
pero esta noche en bandar lampung
en medio de esta desgarbada muchedumbre
todos pegados
tocando las bocinas de sus motocicletas
ciudad portuaria embotellada del sur de sumatra
podría bien ser el único no-indonesio de la ciudad

es noche de karaoke en el hotel Amalia
y del mismo modo que esa gente feliz sube al escenario
uno detrás de otro
para cantar sus hinchadas baladas bahasa
me siento levantado
y recogido por su amable bienvenida
y lo cierto es que no me siento para nada un no-nada

perdóname
perdóname hijo de majapahit
pues desde aquí se llevaron a muchos de los vuestros
con vuestros corazones amorosos
con música y artesanía en la yema de vuestros dedos
con canciones en vuestros labios
y pies danzarines
y os encadenamos y os llamamos no
no
no
no
os llamamos
no

 

SULEIMÁN

hola señor
el viejecito diminuto ha aparecido de ninguna parte
y se ha sentado en el suelo junto a mí
un poco más allá
bajo las palmeras curvadas
bajo las hileras de azul y los blancos botes pesqueros
su nieto grita con júbilo
mientras junto a un amigo da caza a un cangrejo en la playa coralina
¿de dónde es usted señor?
ciudad del cabo suráfrica
sus ojos arrugados miran los míos
su piel curtida en vertical erosionada por el tiempo
yo chino -mi abuelo vino de china
peleando con las palabras dibuja la fecha en la arena
mil ochocientos ochenta y nueve
mi madre de indonesia
buscando refugio el cangrejo se esconde bajo su sandalia
yo suleimán dice
levantando la sandalia para liberar al cangrejo
sólo para que el niño le dé alcance
yo archie
archie?
archie
en el mar un joven surfista krui
golpea un muro cristalino
y se desliza por el arrecife
hacia el emplazamiento de los oxidados cañones japoneses
en el saliente rocoso a nuestra derecha
¿estabas aquí cuando llegaron los japoneses?
yo era muchacho joven
japoneses no buenos
nos quedamos un rato en silencio
¿eres cristiano?

¿eres musulmán?

me enseña su anillo de ópalo de la meca
su nieto se va corriendo
juntos contemplamos el mar reluciente
en dirección a la tormenta que amenaza
tras el horizonte curvado

 

IN MEMORIAM

la primera vez que te vi
tu rostro estaba amortajado
tus delicadas formas descansaban
bajo la sábana color burdeos
gentilmente puesta sobre los hombros diminutos

la primea vez que te vi
reposabas en el helado desvío alquitranado
bajo el muro tatuado
bajo el latido azul estroboscópico

la primera vez que te vi
nos saltamos la cinta de no pasar de la peluquería
y penetramos en las agradables entrañas del café ganesh
y con vino tinto y alitas de pollo
hablamos de la vida el matrimonio y la poesía

cuando marchamos
tu tenaz presencia
había sido convenientemente suprimida
tu sombra borrada de la calle
la suave lluvia invernal
se ocupaba del recorte seco
en el que te habías tendido
el tráfico circulaba de nuevo

la primera vez que te vi
me pregunté quién te habría acunado de niño

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