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Tres poemas de Ion Mircea




PRÓLOGO

De un tiempo a esta parte, amor mío,
mi capacidad auditiva no es la misma
y sucede que no escucho todas tus palabras.
pero tú eres tan hermosa como el silencio que me rodea.

de un tiempo a esta parte, tampoco los ojos
me sirven de gran cosa.
pero tú, amor mío,
sigues siendo hermosa incluso en la oscuridad.

un bello día
perderé también el resto del cuerpo.
pero entonces, amor mío, serás tú mi nuevo cuerpo

y regresaré a ti al atardecer
como una abeja ciega y sorda vuelve a su colmena.


EL DERECHO A SER OLVIDADO

Tras ejercer el derecho a ser olvidado
después de que borrasen cualquier referencia a mi nombre
en el espacio virtual
compruebo con sorpresa
que no he dejado de existir,
amor mío, incluso olvidado
sigo siendo el mismo,
sería de una enorme ingratitud no admitir
que morir ahora me resultaría mucho más fácil
con los pies besados por las olas mientras, por un instante,
me olvido pura y simplemente de que estoy echado
y doy los primeros pasos gotas dubitativas entre dios y el mar

por lo demás nada ha cambiado
noche tras noche las bacterias del azul se suicidan en masa
y con ellas el azul se vuelve invisible

amor, incluso olvidado, sigo siendo el mismo,
cada viernes soy Viernes y la isla es mía.

el cielo es una lava una
única estrella de un horizonte al otro
pero todo eso –la niebla que se tambalea
y la extraña ondulación del catastro divino-
sólo después de administrar al pequeño Oblomov
un dedal lleno de vino.

ALDEA ITALIANA

Otro matrimonio duerme ahora en aquella cama antigua
como en una primitiva corona real de madera
mientras la lava entra en la aldea.

un anciano recoge la ropa del tendal,
la ceniza juega a sacudir sus flores sobre el torrente ardiente,
animales présbitas vienen hacia el halo,
una niña de alto llanto se lleva consigo ese sol que se arrastra.

como un mandarín la lava lee el letrero del hotel,
sube las escaleras, llama a todas las puertas,
llama también a la puerta del matrimonio,
pero del otro lado tan sólo está el sueño
que irrumpe, irrumpe…


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la manera crucial en que desaparece
cunado me imagino a mí mismo tirándome
de cabeza al cuadro.
A cambio tengo esta imagen de la insatisfacción,
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