11.7.09


La editorial Periférica acaba de publicar mi traducción de la Crónica de un tiempo perdido de Giuseppe Cesare Abba. Más información en la web de la editorial, http://www.editorialperiferica.com/

1.7.09

Nueva dirección de e-mail

Caros,
lo primero de todo, pedir disculpas a quien haya recibido e-mails míos anunciando gangas informáticas. No recomiendo nada de eso ni yogures ni nada. Mi cuenta ha sido invadida, de modo que he cortado por lo sano y mi dirección antigua de hotmail ya no existe. A partir de ahora me encontraréis para lo que sea menester en martinlopezvega@gmail.com.
Gracias, disculpas, abrazos
Martín

22.6.09

El desconocido poeta pescador



Hace más de diez años entré junto a José Luis García Martín, Xuan Bello, Silvia Ugidos, Esther Prieto y João Camilo en una pequeña librería de segunda mano de la ciudad californiana de Santa Barbara. Entre los libros no encontramos gran cosa: apenas algunas antologías de poesía anglosajona que la biblioteca local había retirado de su fondo. Amontonadas sobre una silla de mimbre, unas carpetas llamaron mi atención. Por unos pocos dólares compré una que me llevé sin saber muy bien qué era, pero seguro ya de que me llevaba un tesoro.

Se trataba de apenas una decena de folios con unos cuantos poemas manuscritos y un par de párrafos en prosa explicando qué eran aquellos poemas. Me estremecí cuando creí reconocer en aquella apretada caligrafía la del poeta Kenneth Rexroth, que había muerto en aquella ciudad en el año 82. Ya con calma, la comparé y puedo afirmar sin duda que Rexroth es el autor de esos folios, por más que su firma no aparezca en ningún lado. Hasta donde llegan mis noticias, estos poemas nunca llegaron a ser publicados.

¿Y qué es lo que había en aquellos folios? Según explican los dos párrafos en prosa, se trata de diecisiete poemas del autor japonés Takumi Yuri, del que Rexroth afirma saber muy poco y sobre el cual yo no he podido averiguar nada más. Rexroth cuenta que descubrió estos poemas en el último de sus viajes a Japón, en un monasterio cercano a Kyoto, donde estaban más abandonados que guardados. Al parecer, Takumi Yuri, que habría vivido en el siglo XIV, no era un letrado, sino un pescador, razón por la cual habría sido despreciado por los intelectuales y su obra apartada y olvidada –no existe una edición conocida en Japón de estos poemas. Según Rexroth estos poemas están espigados de una suerte de diario en el que Takumi Yuri anotaba la pesca del día pero que es, sobre todo, un tratado amoroso. Cuenta Rexroth que el poeta habla a menudo de la habilidad de su amada para tocar el koto y de la dulzura de su voz.

Si no he dado hasta ahora a la luz estos poemas era con la esperanza de encontrar el manuscrito completo de Takumi Yuri. Según mis pesquisas, un peregrino chino que se presentó como Wang-Fô compró el manuscrito por unos pocos yuanes al prior del monasterio. Mientras doy caza al tal Wang-Fô, dejo aquí estos poemas que hablan de un amor que sobrevive a la sucesión de las vidas y está hoy tan vivo como en el siglo XIV.

17 POEMAS DE TAKUMI YURI

1,
Tal vez estar contigo en el sueño
sea menos real,
pero estar contigo
en la realidad no es menos sueño.

2,
¿Como los barcos que por el canal
sin cesar vienen y van
eres tú?
Sé mejor como el río:
nunca se detiene
pero corre siempre en la misma dirección.
Como un remanso
te espero.

3,
Canto mi canción en voz baja.
Nadie la oye, pero no me importa:
mi canción no es para cualquiera.
Sigilosa en la noche
recorre la larga ruta
para llegar hasta donde tú estés.
Por el camino se habrá perfumado
con el aroma de los cerezos en flor,
se habrá refrescado en un arroyo de montaña.
Tú la recogerás
y sonreirás al oírla.
La reconoces, es una vieja melodía.
Habla de mi nostalgia de ti,
del anhelo de verte,
de lo que somos cuando estamos juntos:
una melodía que cruza el tiempo
en el que vida tras vida nos reencontramos.

4,
Si no vienes, en otoño
las hojas que caen no son del color del oro.
Si no vienes en invierno
cae nieve negra.
Si no vienes en primavera
ninguna flor se molesta en abrir sus pétalos.
Si no vienes, el verano
abdica de sus deberes de felicidad.
Si no vienes cualquier día del año
mi corazón pierde cuanto tenía de dorado,
se ennegrece, no florece más
y olvida el significado de la felicidad.

5,
Errante por la larga ruta
pregunto a los viajeros si te han visto.
Tu corazón de muchacha
juega al escondite. El mío
como una de esas flores
que soplas y se esparcen al viento
se desmigaja y parte en todas direcciones
alegre, impaciente, erizado en tu busca.

6,
Te extraño
no como la rama al fruto,
no como el cauce seco al río.
Te extraño
como la sombra a la luz,
como el silencio al silencio,
como la rama al río.

7,
Cada noche ella llega a través del espejo.
No sé qué parajes atravesará, de qué peligros
tendrá que ocultarse. Pasamos la noche
dejando que cuanto somos hable
con cuanto somos,
con palabras, sin palabras.
Cada mañana, al clarear el día,
se duerme dulcemente. Entonces
yo intento cerrar la puerta del espejo
para evitar su marcha.

8,
Otra vez que he despertado
y tú ya no estabas.
Vuelvo a trabajar en mis poemas
que hablan de ti,
pero no quiero acabarlos: no quiero
que nada de lo que hay entre nosotros
acabe nunca. Luz en la piel del río,
descalza por el sendero celeste
caminas hacia el lugar de nuestro reencuentro.
Las estrellas innumerables
impacientes vigilan.

9,
Cuando vengas a buscarme
no desfallezcas, el camino es largo:
nunca fue sencillo
recorrer en la tierra los caminos del cielo.
Cruzarás el río para llegar hasta mí
por un vado, sin mojarte.
Yo te esperaré en lo alto de la roca
para cuando llegues desde lo alto
ver tu alma hasta lo hondo.

10,
Amanecemos rodeados de pétalos que son cada segundo
en el que no hemos dejado de amarnos.
La flor que brota cuando estamos juntos
tiene un sólo tallo e innumerables pétalos.
No sabe de estaciones: florece siempre,
y su perfume no lo desvanece la sucesión de las vidas.

11,
Cuando estamos juntos somos aire
y el pájaro del tiempo vuela a través nuestro.
Cuando estamos juntos existen a un tiempo
todas las viejas ciudades que vida tras vida visitamos.
Si tu estás, sólo si tú estás, yo soy.

12,
Todo cabe en un día:
el amanecer cegador si vienes,
la brisa del mediodía si estás a mi lado,
el abrazo de la tarde si tú también me abrazas,
la noche amiga si duermes a mi lado,
estremecida si te quedas,
aturdida si marchas.
Todo cabe en un día
salvo mi amor por ti
que desborda la sucesión de las vidas.

13,
En todo precipicio
hay un camino escondido,
en todo camino
la dirección correcta se oculta,
en cualquier dirección
hay tanta luz como tiniebla.
Siempre hay una luz latiendo
por más oscuridad y precipicio que haya
si estás tú,
luz, camino, verdad, tú.

14,
Sabes que te espero
pero vienes en silencio, por sorpresa.
Sabes que estoy atento a cada signo
que pueda anunciar tu llegada
pero te acercas sigilosa
y delicada
como guepardo en la nieve.

15,
De puntillas entras y sales
de mi cabaña, cuando quieres,
tan sigilosa que no te oigo
hasta que estás a mi lado.
Sólo oigo,
cuando no vienes,
la queja del viento
que añora la caricia de tu paso.

16,
A veces, despierto pero una parte de mí
se quede todo el día en el sueño:
así tú vas conmigo.
A veces entro en el sueño
como en un despertar:
así es para mí
estar contigo.

17,
Encontré entre mis sábanas
el imperdible que perdiste
la última vez que te desnudaste para mí.
Así es cuando estamos juntos:
tú pierdes lo imperdible,
yo encuentro lo inencontrable.

14.6.09

El filósofo Manlio Sgalambro canta. junto a las MAB, la "Galaxy Song" de Monty Phyton adaptada al italiano por Franco Battiato y Manlio Sgalambro.